viernes, 25 de septiembre de 2009

Ibrahimovic establece un récord al marcar en sus cuatro primeras jornadas con el Barça


Se han apagado las voces, pero resurgirán. O en eso están. Ya saben, aquellos que siempre le han buscado las cosquillas al Barça en tiempos de bonanza, en épocas galácticas, de brillantez, de buen fútbol y conquista de trofeos, han intentado en este arranque liguero cuestionar el intercambio de cromos realizado por el club azulgrana y el Inter de Milán con Samuel Etoo y Zlatan Ibrahimovic. La polémica, ahora momentáneamente oculta, ha sido cerrada, sellada, por el altísimo rendimiento de un Ibra que llegó lesionado, fue operado y tardó en coger el ritmo de sus compañeros. Es más, aún ahora no se considera al cien por cien.Los números lo han convertido, curiosamente al igual que sucede con Cristiano Ronaldo en el Real Madrid, en el único debutante en su equipo que ha logrado marcar un gol en las cuatro primeras jornadas del año de su debut. Ibra lo consiguió ante el Sporting de Gijón, Getafe, Atlético de Madrid y Racing de Santander. Nadie sabe, bueno, Pep Guardiola sí, pero no quiso decirlo ayer, si tendrá posibilidad de prolongar aún más su marca hoy en Málaga. «Está mejor, sí. Cuando acabó el partido en Santander pensamos que lo habíamos perdido para La Rosaleda, pero viajará con nosotros y decidiremos horas antes del partido».No era ese el objetivo de Ibra, no quería pasar a la historia con una estadística –cierto, muy anecdótica, más regular que valiosa– que le permite superar a estrellas como César (cero goles en sus cuatro primeros partidos), Kubala (1), Etoo (3, falló en la segunda jornada), Rivaldo (5, sí, pero no marcó en la tercera), Evaristo (2), Re (4, erró en la segunda), Cruyff (3), Romário (5, marcó tres el día de su debut pero se quedó seco en la segunda y tercera jornadas) y Ronaldo (3, empezó pinchando en las dos primeras). «Me gusta marcar porque es mi trabajo –dijo Ibrahimovic nada más llegar–, pero no me obsesiona, es decir, si veo a algún compañero mejor situado, se la paso».Feliz en BarcelonaIbra, que continúa viviendo con su familia en el hotel Princesa Sofía, junto al Camp Nou, se mudará pronto a una casa de Sant Just. Se siente integrado ya en la vida de Barcelona y, sobre todo, en el vestuario azulgrana donde no le ha costado hacer amigos. No hay mejor sitio que ese para cumplir con su mejor eslogan: «Si me respetan, yo respeto».Alguien le dijo cuando llegó que Etoo había sido determinante en muchos partidos e, incluso, finales, al marcar el primer gol de su equipo o, incluso, el que llevaba a la remontada. Pues bien, Ibrahimovic, cuyos logros en el Barça son relatados en los medios suecos al día, gracias a dos periodistas de su país que se han instalado en Barcelona, ha conseguido abrir el marcador en tres de los cuatro partidos ligueros que ha jugado con el Barça: aquel cabezazo que no celebró ante el Sporting («estaba muerto, no podía ni respirar», se justificó), el piececito a lo Romário en Getafe y el remate de cabeza, tras falta ensayada, ante el Racing, con cuyo impulso metió en la portería incluso a Henrique. Pero, además de abrir los marcadores a lo Etoo, Ibra ha hecho más. Ha servido goles en bandeja a Messi en Getafe y, de tacón, a Piqué en Santander.Le queda un sueño, que no cuenta. Ser el octavo jugador sueco que gana una Copa de Europa tras Kurt Hamrin (Milan,1969), Ove Kindvall(Feyenoord, 1970), Conny Torstensson (Bayern,1974 y 75), Björn Andersson (Bayern,1975), Jesper Blomqvist (Manchester United, 1999), Patrick Andersson (Bayern, 2001) y Henrik Larsson (Barça, 2006).Ibrahimovic, que es uno de los futbolistas más utilizados por Guardiola tras la lesión sufrida por Bojan, ha representado la mayor novedad del nuevo Barça y su eficacia, además de haberle hecho entrar en la historia azulgrana a las primeras de cambio, ha colocado como líder a su equipo, todo un pentacampeón.

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